La violencia colectiva y los efectos en la salud mental de la población
Para entender la violencia colectiva es necesario distinguir entre violencia y agresión. La agresión es una conducta innata de las especies, incluso de la humana, cuya finalidad es la supervivencia, mientras que la violencia es el conjunto de actos y hechos premeditados de una persona o un grupo de personas contra otras.
Dentro de la violencia se distingue la violencia auto-infligida (dirigida hacia uno mismo) y  la violencia interpersonal caracterizada por involucrar a un número reducido de personas bien relacionadas emocionalmente entre sí (violencia intrafamiliar) o no (violencia de comunidad), y finalmente la violencia colectiva la misma que es definida por la OMS  como “la violencia ejercida contra una comunidad con el objetivo de avanzar un proyecto social determinado”. La definición operativa de este tipo de violencia es la siguiente: “el uso instrumental de la violencia por gente que se identifica a sí misma como miembros de un grupo, ya sea transitorio o de larga duración, contra otro grupo o conjunto de individuos, con el fin de conseguir una serie de objetivos políticos, económicos o sociales” (OMS, 2002)
Por lo tanto la violencia colectiva es cualquier tipo de violencia cometida por grupos de individuos o por estados. Dentro de la violencia colectiva encontramos a: La violencia social se entiende como aquella que promueve intereses sectoriales e incluye las acciones terroristas y la violencia de masas. La violencia política es la violencia del Estado y los actos similares llevados a cabo por grupos e incluye la guerra, para muestra el reciente paro llevado a cabo en Ecuador donde el Estado agredió al pueblo desarmado y el pueblo respondió (violencia reactiva). La violencia económica comprende los ataques motivados por el afán de lucro (Itziar Larizgoitia, Isabel Izarzugaza, Iñaki Markez, Itziar Fernandez, Ioseba Iraurgi,Arantza Larizgoitia, Javier Ballesteros, Alberto Fernandez, n.d.)

Las conductas grupales de agresión, que implican el daño físico, psiquico y sexual se pueden ser concideradas como  violencia colectiva, pues existen entes que desean generar un miedo colectivo y apropiarse del poder. Un ejemplo es la institución de la guerra, existente  en un conflicto social, entre comunidades políticasautónomas como son naciones o regiones,que implica el uso organizado de la fuerza,utilizando armas, orientadas a eliminar al enemigo voluntariamente. Por ejemplo, el terrorismo es la acción armada contra civiles no combatientes (asesinatos de mujeres, niños y ancianos) y combatientes desarmados (prisioneros), que rompelas normas o reglas convencionales generales atodas las culturas de la guerra —del estilo de laConvención de Ginebra y sus dos postuladosadicionales de 1977 (OMS, 2002).
Las consecuencias más evidentes de la violencia son aquellas asociadas con agresiones físicas, sin embargo no se deben desconocer las agresiones psiquicas e incluso sexuales que las víctimas sufren. La muerte es la consecuencia más dramática, y la violencia es una de sus primeras causas en todo el mundo, sobre todo en las personas jóvenes e incluso en niños y niñas. La muerte puede ser consecuencia directa de las agresiones o resultar de la provocación o agravación de afecciones. No obstante, con mucha mayor frecuencia la violencia causa lesiones no fatales. Por ejemplo, un estudio en Sudáfrica estimaba que por cada agresión mortal se producían otras 50.000 no mortales. (Markez, Moreno, & Izarzugaza, 2006)La diversidad de lesiones corporales que puede ocasionar la violencia es muy amplia, en función del tipo de agresión, del agente utilizado y de los órganos o tejidos agredidos. Politraumatismos, quemaduras, destrucción o amputación de miembros y órganos, intoxicación o ahogamiento por inhalación o ingestión, heridas por armas de fuego o estallido, aplastamiento o lesiones por onda explosiva, son todos ejemplos de posibles lesiones derivadas de agresiones físicas. Todas ellas pueden desencadenar numerosas secuelas funcionales, agravar afecciones preexistentes o inducir la aparición de nuevas alteraciones  (Ubillos, 2004). No solo son problemas que afectan a la estructura corporal del individuo, sino que lo aniquila psicologicamente pues lo anula ante la perdida de funcionalidad, ante su nueva percepción corporal en la que su autoestima esta gravemente lesionado, muchas veces estas situaciones no son atendidas y mutan a trastornos mentales como ansiedad, depresión, trastornos adaptativos afectando incluso a los más pequeños, produciendo graves problemas en su desarrollo (Klevens, n.d.)
En conclusión, la violencia colectiva genera procesos de trauma o el shock traumático por  la conmoción emocional provocada por un hecho que se percibe como amenaza importante y se vive generalmente con temor intenso, desesperanza u horror.  Es una reacción temporal y normal ante un hecho grave . La reacción traumática se acompana a menudo de reacciones adaptativas, como estupor o ansiedad, trastornos del sueno, angustia, sensaciones de culpa y vergüenza, tristeza, irritabilidad, desesperanza, e incluso alteraciones psicosomáticas y otras. El trauma puede superarse en unos meses, pero en ocasiones puede cronificarse y producir secuelas importantes. Genera en las víctimas lesiones psiquicas (transitorias ) y secuelas psicológicas ( sintomas cronificados).
En la psicología social se ha denominado el clima social frente a situaciones de violencia colectiva se describe a menudo la instauración de un clima emocional caracterizado por miedo, ansiedad, inseguridad, desesperanza y desconfianza en la sociedad y en las instituciones, que también parece favorecer las relaciones sociales marcadas por la polarización y las creencias estereotipadas .La violencia colectiva puede afectar a los niños de corta edad, directamente como víctimas o testigos e indirectamente a través de sus impactos sobre la disponibilidad , la estabilidad y la receptividad de los proveedores de cuidado y su entorno.

REFERENCIAS:
Itziar Larizgoitia, Isabel Izarzugaza, Iñaki Markez, Itziar Fernandez, Ioseba Iraurgi,Arantza Larizgoitia, Javier Ballesteros, Alberto Fernandez, F. M. (n.d.). (PDF) Sobre la Violencia Colectiva. Retrieved November 26, 2019, from https://www.researchgate.net/publication/286884142_Sobre_la_Violencia_Colectiva
Klevens, J. (n.d.). La violencia colectiva y los niños.
Markez, I., Moreno, F., & Izarzugaza, I. (2006). La violencia colectiva : un problema de salud pública pendiente de ser investigado. Norte de Salud Mental, 6(25), 45–60.
OMS. (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud. Organización Mundial de la Salud. Organización Mundial de La Salud, (1), 3. Retrieved from https://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/en/abstract_es.pdf
Ubillos, S. (2004). Sobre la Violencia Colectiva . Procesos y Efectos Psicosociales. (May).

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