Efectos psicosociales de la migración internacional
La migración es una actividad que se ha realizado a lo largo del desarrollo evolutivo del ser humano por diversas causas y presentando en los individuos modificaciones individuales y colectivas. En la actualidad existen dos tendencias de migración que repercuten de manera diferente en el ámbito social, familiar, personal y laboral de los individuos, según menciona Aruj 2008, estos son: La primera es aquélla que se vincula con las situaciones de restricción migratoria, cuyo objetivo es evitar flujos migratorios no deseados hacia y desde sus fronteras. Este tipo de acciones se relaciona con los controles migratorios, la discriminación, la exclusión y la persecución, entre otros. La segunda tendencia en la migración internacional es aquélla que se vincula con situaciones más flexibles, las cuales proponen la libre circulación o movilidad, el asentamiento de las personas, el respeto a los derechos humanos y a la igualdad de los derechos por sobre la nacionalidad de origen. Esta tendencia se relaciona con las concepciones vinculadas a la socialización de las relaciones humanas y el respeto a la alteridad.(Roberto S. Aruj, 2008). En el presente ensayo se abordarán los efectos psicosociales de la migración.
 La aproximación a este fenómeno social debe huir de perspectivas individualistas y clínicas ya que resulta evidente la dimensión psicosocial de las migraciones en sus distintos niveles ecológicos (individual, grupal, organizacional, social y comunitario): estrés por aculturación, prejuicio étnico, relaciones interculturales, redes de apoyo social, empoderamiento cultural, integración comunitaria.
La migración, como la mayoría de los acontecimientos vitales, posee, junto a una serie de ventajas, de beneficios, un conjunto de dificultades de tensiones, de situaciones de esfuerzo. Pero está decisión en búsqueda de superación tiene una parte problemática, un lado oscuro, al que se denomina estrés o duelo migratorio. Es importante mencionar que no siempre después de la migración se presenta un dueño migratorio, ya que supondría negar la existencia de toda una serie de aspectos positivos en la migración, la existencia de beneficios. Sin embargo, varios autores han identificado variables psicosociales y/o psicológicas como determinantes de la intención migratoria: ligadas a la incertidumbre en el futuro o la percepción de ineficiencia del gobierno actúan como factores de empuje migratorio, mientras que el temor a lo desconocido, la percepción de exclusión en el país de acogida, la percepción de distancia cultural o lingüística, además de otras percepciones que acentúan el temor, actúan como barreras disuasivas de la migración.
Una de las principales problemáticas de la migración es  la exclusión social va más allá de su única vinculación con la pobreza y se asocia a situaciones como: desventajas generalizadas en términos de educación, habilidades, empleo, salud, vivienda, recursos económicos, etc.; reducidas posibilidades de acceder a las instituciones que distribuyen esas capacidades y recursos. Generando brechas para la integración del individuo en su nuevo contexto. También influye la desorientación en las primeras fases del asentamiento, su situación de sin papeles, las dificultades de acceso al trabajo y/o a viviendas dignas, el desconocimiento del idioma, el racismo biológico-cultural al que han podido verse sometidos, etc., el riesgo de exclusión se eleva exponencialmente (Manuel Fco. Martínez & Julia Martínez García, 2018)
Es así que la migración es un factor estresante que se asocia con múltiples problemáticas de salud, económicas, de género, políticas, sociales y familiares, debido a que cuando las personas se trasladan de un lugar a otro, se exponen a condiciones ambientales que son diferentes a las que vivían antes de marcharse; y dichos cambios afectan su comportamiento, sus relaciones sociales, su dieta, su crecimiento y su salud en general, pudiendo transformar dramáticamente su vida. Sin embargo, existen evidencias de que las personas poseen elementos que les permiten adaptarse a los nuevos contextos sociales de acogida o recepción (Karla Yunuén Guzmán-Carrillo et al., 2015)

Los mecanismos de defensa, en cuanto que mecanismos psicológicos de manejo de las emociones y los conflictos psicológicos, están obviamente presentes en la elaboración del duelo migratorio. Los mecanismos de defensa no son inadecuados en sí mismos, sino sólo cuando son masivos, porque distorsionan radicalmente la visión de la realidad para hacerla menos frustrante, más gratificante, y de ese modo, nos impiden la adaptación, que es el objetivo evolutivo del funcionamiento mental(Joseba Achotegui, 2009).

En la conclusión, la migración es un factor estresante que se asocia con múltiples problemáticas de salud, económicas, de género, políticas, sociales y familiares, debido a que cuando las personas se trasladan de un lugar a otro, se exponen a condiciones ambientales que son diferentes a las que vivían antes de marcharse; y dichos cambios afectan su comportamiento, sus relaciones sociales, su dieta, su crecimiento y su salud en general, pudiendo transformar dramáticamente su vida. Sin embargo, existen evidencias de que las personas poseen elementos que les permiten adaptarse a los nuevos contextos sociales de acogida o recepción. Descendemos de seres que han emigrado con éxito muchas veces a lo largo del proceso evolutivo y, desde esta perspectiva, se considera que la migración no es, en sí misma, una causa de trastorno mental, sino un factor de riesgo tan sólo si se dan las siguientes situaciones:  Si existe vulnerabilidad: el inmigrante no está sano o padece discapacidades. Si el nivel de estresores es muy alto: el medio de acogida es hostil.  Si se dan ambas condiciones


Javier Murillo Muñoz, & Manuel Alberto Salazar Castillo. (2015). Factores psicosociales relacionados con la intención migratoria externa de colombianos residentes en varios municipios vallecaucanos. 2, 13, 33-48. https://doi.org/10.11144/Javerianacali.PPSI13-2.fpim
Joseba Achotegui. (2009). Migración y salud mental. El síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple (síndrome de Ulises). 1(46), 163-171.
Karla Yunuén Guzmán-Carrillo, Blanca Sharim González-Verduzco, & María Elena Rivera-Heredia. (2015). Recursos psicológicos y percepción de la migración en menores con familiares migrantes. 13, 2, 701-714. https://doi.org/10.11600/1692715x.13210130614
Manuel Fco. Martínez, & Julia Martínez García. (2018). PROCESOS MIGRATORIOS E INTERVENCIÓN PSICOSOCIAL. 2, 39, 96-103.
Roberto S. Aruj. (2008). Causas, consecuencias, efectos e impacto de las migraciones en Latinoamérica. 55, 9, 96-116.







Comentarios

Entradas populares de este blog

PRIMEROS AUXILIOS PEDIÁTRICOS